"Otro crimen sin importancia detrás del telón, en una pantomima. Cualquier cosa que pase, la dejamos a la suerte. Otro dolor de corazón. Otro romance fallido"
Noche de domingo a lunes.
Mis mejores apuestas se habían volcado en esa noche, todo iba a ser perfecto: el final de Lost, después de 6 años; en la mejor compañía, en un hotel casi para nosotros.
Noche de teorías. Noche de especulaciones. Noche de incertidumbre. Noche de curiosas conversaciones. Noche de "cocacola para todos y algo de comer". Noche de trivial. Noche de cansancio, sopor, calor, frío, esperanzas y sueños.
A las 6 y media: 6 personas, 1 habitación, 1 tele y CUATRO.
El principio nos mantuvo atentos pero según discurrían los acontecimientos. Pero romanticismos, reencuentros, trozos del capítulo desaparecidos, subtítulos erróneos, y, sobretodo, falta de respuestas, provocaron nuestra indignación y alucinación.
LOST y fundido a negro.
Confusión.
¿De verdad se ha terminado sin dar respuestas?
Sí. Como dios, a hombros y por la puerta grande. Los guionistas de Lost nos trataron de comprar con altas dosis de drama y romanticismo. Pero queríamos respuestas y no las tuvimos.
Ya bastantes pocas respuestas tengo a diario en mi vida real como para engancharme a una serie en la que todo son preguntas, y tampoco las obtenga.
Y así, en plena depresión, nos marchamos a casa.
Esa noche no hubo respuesta a Lost ni a tantas otras cosas. Y lo peor es que no creo que las vaya a haber...
Se supone que el espectáculo debe continuar, pero esta serie de acontecimientos me matan la cabeza y me convierten los días verdes en días rojos.
Ya no sé si estoy hablando de Lost, o de esas "tantas otras cosas".
El caso es que nunca hay respuestas.
Noche de domingo a lunes.
Mis mejores apuestas se habían volcado en esa noche, todo iba a ser perfecto: el final de Lost, después de 6 años; en la mejor compañía, en un hotel casi para nosotros.
Noche de teorías. Noche de especulaciones. Noche de incertidumbre. Noche de curiosas conversaciones. Noche de "cocacola para todos y algo de comer". Noche de trivial. Noche de cansancio, sopor, calor, frío, esperanzas y sueños.
A las 6 y media: 6 personas, 1 habitación, 1 tele y CUATRO.
El principio nos mantuvo atentos pero según discurrían los acontecimientos. Pero romanticismos, reencuentros, trozos del capítulo desaparecidos, subtítulos erróneos, y, sobretodo, falta de respuestas, provocaron nuestra indignación y alucinación.
LOST y fundido a negro.
Confusión.
¿De verdad se ha terminado sin dar respuestas?
Sí. Como dios, a hombros y por la puerta grande. Los guionistas de Lost nos trataron de comprar con altas dosis de drama y romanticismo. Pero queríamos respuestas y no las tuvimos.
Ya bastantes pocas respuestas tengo a diario en mi vida real como para engancharme a una serie en la que todo son preguntas, y tampoco las obtenga.
Y así, en plena depresión, nos marchamos a casa.
Esa noche no hubo respuesta a Lost ni a tantas otras cosas. Y lo peor es que no creo que las vaya a haber...
Se supone que el espectáculo debe continuar, pero esta serie de acontecimientos me matan la cabeza y me convierten los días verdes en días rojos.
Ya no sé si estoy hablando de Lost, o de esas "tantas otras cosas".
El caso es que nunca hay respuestas.